viernes, 14 de julio de 2017

2 de 52. MI CIUDAD

En mi caso es mi pueblo. Mi pueblo es mi mundo y el mundo, mi hogar.
"Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su hogar"  Oliver Wendell Holmes

viernes, 7 de julio de 2017

1 de 52. AUTORRETRATO


Para iniciar este "Proyecto 52 fotos - 52 semanas" y a modo de presentación empiezo con un autorretrato en clave baja.

domingo, 25 de junio de 2017

Proyecto 52 fotos - 52 semanas

Después de mucho, mucho tiempo, retomo este blog con una nueva selección de entradas enfocadas en la fotografía.
Recientemente he realizado un pequeño curso de fotografía y una de las actividades propuestas es la de un proyecto basado en 365 fotos en un año, colgando en una plataforma digital una foto al día durante 365 días, pero al resultarme esta actividad muy complicada tanto por el tiempo como por la técnica, he decidido hacer una versión más viable que es la de hacer 52 fotografías, cada una por la semana de un año: “52 FOTOS - 52 SEMANAS”.
Así, que a partir de la primera semana de julio colgaré una foto semanalmente durante un año hasta la última semana de junio de 2018, sino decaigo antes en el intento. He pedido la colaboración de varios amigos para que me seleccionen algunos temas en los que me tengo que obligar a que el tema propuesto sea lo predominante en cada fotografía.
Intentaré en la medida de lo posible no retocar mucho las instantáneas con programas informáticos, ya sea porque sólo soy un simple aficionado en estos programas de edición o porque me gustaría resaltar simplemente lo que ha captado el sensor de mi cámara y mi “ojo fotográfico”.
Todo esto me obligará a desarrollar el manejo de todas las funciones de mi cámara fotográfica así como perfeccionar los encuadres y mejorar el ojo fotográfico intentando crecer como fotográfo aficionado, aspirando de este modo a salir de mi zona de confort e intentar plasmar fotos que sino fuese por este tipo de proyectos no las haría ya sea por la técnica empleada como por intentar captar otras imágenes distintas a los típicos retratos o paisajes tomadas en las fiestas, celebraciones o viajes, que es cuando siempre recurrimos a captar los momentos vividos. Intentaré ser un poco más creativo, buscando otros puntos de vista distintos a los habituales, inspirándome en ver el otro lado de los objetos, animales, personas o paisajes.
Esperando que sea un recorrido de lo vivido y sentido en un año y que al cabo de todo este tiempo… haya merecido la pena.

martes, 12 de noviembre de 2013

EL INVIERNO EN LISBOA

A veces, el azar, las casualidades o el destino te llevan a elegir un camino, decantarse por cosas muy importantes e incluso a veces por una nimiedad tan cotidiana como elegir el próximo libro a leer.
Hace ya varios meses entré en la librería de lance segoviana “Libros del reino secreto” para comprar una postal antigua de esa ciudad. Como resulta que allí no se venden ese tipo de artículos decidí comprarme algún libro de los numerosos que colman las estanterías. Me decanté por la segunda novela escrita por Antonio Muñoz Molina, “El invierno en Lisboa”.
Tiempo después y momentos antes de elegir la próxima novela a leer estaba escuchando a grandes músicos del jazz clásico americano en el programa “Trópico utópico” de rne. Así, con el buen sabor de lo que había escuchado elegí casi inconscientemente una novela que tiene mucho que ver con este tipo de música, “El invierno en Lisboa”. Un libro que compre casualmente sin ir a buscarlo y que decidí leerlo totalmente influenciado por las notas de la música que había escuchado momentos antes.
“El invierno en Lisboa” es la historia de Santiago Biralbo, un pianista bohemio que toca en un club de jazz de San Sebastián. Allí en San Sebastián, en uno de sus conciertos Biralbo conoce y se enamora de Lucrecia, una hermosa mujer que está casada con un estafador de segunda que trafica con obras de arte. Con la repentina huida de Lucrecia con su marido y su posterior vuelta ella sola, empieza un enredo de ambiciones, traiciones, de oscuros personajes nada recomendables y de asesinatos en sucios tugurios que los llevarán hasta Lisboa. Aquí el reencuentro del amor frustrado se mezclará, como el hielo con la ginebra, con una trama romántica pero negra siempre con el jazz como banda sonora que se acopla perfectamente a estos personajes y a estas ciudades.
Antonio Muñoz Molina nació en Úbeda (Jaén) en 1956. Es académico de la Real Academia de la Lengua y ha ganado numerosos premios como el Nacional de Narrativa con “El invierno en Lisboa” y con el “El jinete polaco”, así como el Planeta por éste último. También ha sido galardonado con el Príncipe de Asturias de las Letras en 2013. Entre sus grandes obras, aparte de las ya mencionadas destacan “Beltenebros”, “Sefarad”, “Ventanas de Manhattan”, “Todo lo que era sólido”, que es su última, “Córdoba de los Omeyas” o “Plenilunio”, siendo éstas dos últimas las que he leído anteriormente de este escritor.
Antonio Muñoz Molina
Una novela que se desarrolla en dos ciudades, muy distintas entre sí pero que tienen en común el olor a mar enredado en la bruma que a veces ciega las noches solitarias después de la puesta del tibio sol invernal sobre sus colinas. La primera parte es la que hace de presentación de los personajes de la historia que se desarrolla en San Sebastián pasando a Lisboa para desarrollar y concluir la trama del libro.
Es una historia de amor, y como todas las buenas historias de amor están también el desamor, la pasión, la fatalidad y la desesperanza. Un amor de almas solitarias y melancólicas, como la saudade tan típica portuguesa, cambiando, eso sí, el fado por el jazz.
Escrita con talento, oficio y amor, mucho amor al jazz y al cine negro, ya que a medida que vas pasando las páginas de este libro es difícil no rememorar algunas de las grandes películas del cine negro americano, las de los bares en penumbra con música de jazz de fondo, las de la niebla en las ciudades, las del humo de tabaco, las de los whiskys sobre la mesa, las de sombrero y gabardina, las de la femme fatale,… ya que esta novela es un claro homenaje a este tipo de cine que tan buenos e inolvidables momentos nos ha regalado. Aquí se respira la ambientación de las películas de James Cagney, Edward G. Robinson o Humprey Bogart o filmes de jazz clásico como “Cotton Club” o “Bird”, sin olvidar el intro de la serie de los 80 “Mike Hammer” o las fantásticas historias de José Luís Alvite en el Savoy.
Dizzy Gillespie, en un fotograma de "El invierno en Lisboa"
Al igual que las dulces historias de amor tienen su lado más amargo, esta novela también tiene sus puntos menos destacables, ya que quizás el argumento sea más de lo mismo: chico conoce chica, chica no le conviene, chica se va con el malo, chico abatido, chica vuelve, chico ayuda a chica... Una historia condenada al fracaso, donde los buenos son muy buenos y los malos muy malos, excepto la femme fatale, que también puede resultar un poco predecible. 
Pero todo esto no debe evitar leer esta buena novela acompañándola con música suave de jazz o con el mismísimo Dizzy Gillespie, que fue el que compuso la BSO y actuó en la película de 1991 basada en esta novela.

lunes, 14 de octubre de 2013

LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK

“La trilogía de Nueva York” es sin duda una de las obras literarias más conocidas de los años ochenta, de ahí que gran parte de los cimientos sobre los que se sustenta el prestigio internacional de Paul Auster se los deba a estos tres relatos cortos donde el escritor maneja, manipula y le da una vuelta de tuerca al género policíaco.
Paul Auster, aunque también es guionista y director de cine, es un escritor nacido en Estados Unidos en 1947. Empezó a escribir a edad muy temprana pero no fue hasta la década de los ochenta cuando gracias a esta trilogía (años 85, 86 y 87) coge fama mundial, manteniéndose en lo más alto en los sucesivos años con títulos como “La noche del oráculo” y “Brooklyn Follies”.
Paul Auster
“La trilogía de Nueva York” es una colección de tres relatos aparentemente independientes pero están conectados de forma muy sutil en su tercero y último. Lo que sí tienen en común las tres partes, es el juego psicológico de cada uno de los personajes principales con sus compañeros de trama y con el mundo que les rodean, haciéndonos exclusivos partícipes de sus más íntimos pensamientos mientras van buscando cada uno de ellos su propia identidad. En misterio de cada relato) nos plantea un fascinante puzzle de ambigüedades, confusiones y símbolos que se desarrollan en los genuinos edificios y calles de Nueva York, una ciudad que a veces puede ser claustrofóbica y donde la soledad se puede hacer casi insoportable entre millones de personas alrededor.
No sé hasta que punto, puede que en nada, Auster se haya basado de alguna manera al ambientar los lugares y personajes de estos libros en la obra pictórica de Edward Hopper, ese pintor norteamericano que tan bien reflejó la incomunicación de la sociedad norteamericana de la primera mitad del s. XX, pero es curioso que mientras iba leyendo las páginas de estas tres novelas a cada instante me evocaba la luz, la atmósfera y la soledad de los personajes llenos de incógnitas de los cuadros de Hopper.
En la primera historia,”Ciudad de cristal”, un escritor de novela policíaca recibe una llamada telefónica errónea preguntando por un detective, curiosamente de nombre Paul Auster. El escritor llevado por la curiosidad y la aventura no deshace el malentendido y termina aceptando la investigación utilizando el nombre del detective. El caso lo envolverá en un misterioso asunto arrastrándolo a una compleja trama de espionaje, por las calles y esquinas de Nueva York. Los enigmas, la obsesión y la locura se harán patentes en esta historia.
"Esquina de Nueva York" de Edward Hopper, 1913
“Fantasmas” cuenta las peripecias de un detective privado en un aparente caso sencillo de investigación pero poco a poco va quedando atrapado en un enigma singular y cada vez más extraño. Le encargan la tarea de vigilar constantemente a un hombre desde su ventana con vista directa al apartamento del vigilado,  tal como si de L.B. Jefferies con su vecino Thorwald se tratara. La larga investigación hará que poco a poco se vaya obsesionando con su misión, olvidando así su propia vida personal, y lo que empezó como una tediosa investigación se convierte en un misterio que él mismo puede ser sin saberlo pieza clave del misterio.
"Ventanas en la noche" de Edward Hopper, 1928
Por último, en “La habitación cerrada" un periodista sin éxito se ve abocado a los recuerdos de su infancia cuando la mujer de un antiguo amigo íntimo le escribe una carta para decirle que su marido ha desaparecido sin dejar rastro, excepto unos manuscritos pidiéndole que sea él quien decida si publicarlos o no. Es a partir de ahora, con la nueva relación existente, cuando sus propios demonios y traumas infantiles saldrán a la luz con más fuerza que nunca cambiándole totalmente lo que hasta ahora era su vida.
"Habitación en Nueva York" de Edward Hopper, 1932
La narrativa y el estilo utilizado, en cada relato, es de una prosa sencilla y ágil con un desarrollo en espiral de la historia en busca de un final extraño, ya que no es la típica novela de misterio a las que estamos acostumbrados, es algo más, es mucho más.
Unos personajes obsesivos en unas tramas misteriosas que conforme se van desarrollando llegan a ser caóticas, surrealistas, amargas y opresivas. La simbiosis entre el protagonista y la persona investigada son llevadas al extremo acabando en una autodestrucción en un macabro juego psicológico.
Finales con historias que no terminan con el típico esclarecimiento del nombre del culpable, historias no cerradas, pero esto no llega a sorprender, ya que poco a poco el oscurecimiento vital del personaje te va atrapando, sabiendo de antemano que aquí no se comerán muchas perdices. Historias de personajes, no de casos, que seguirán rondando en la cabeza mucho después de cerrar la última página del libro, aunque en un principio pueden dejar algo frío y con un regusto amargo, seguro que fascinarán al lector.

lunes, 23 de septiembre de 2013

2666

A veces parece que el destino nos tiene guardada alguna carta macabra para el fin de nuestros días. 

Roberto Bolaño tuvo una azarosa vida que lo vio nacer en Chile. Pasó por gran parte de Sudamérica, viviendo muchos años en México y volviendo otra vez a su Santiago natal, con detención del gobierno golpista de Pinochet incluido. Debido a su carácter bohemio y errante se trasladó a vivir, o más bien a malvivir, a la Costa Brava catalana durante sus últimos 25 años. Pero no fue hasta en sus últimos años de vida cuando el poeta, primero y posterior escritor de novela, se dio a conocer al gran público con su obra “Los detectives salvajes”. Sabiendo que estaba viviendo sus últimos años de vida a causa de una enfermedad hepática, dedicó todas las horas posibles a escribir su gran obra literaria, una obra que no fuese otro libro más, quería hacer algo distinto y extraordinario. Desafortunadamente murió en julio del 2003 y no pudo llegar a ver publicado un año después su último gran trabajo, 2666”.


Nunca sabremos si con otras circunstancias personales el resultado hubiese sido el mismo, posiblemente no, pero lo que si está claro es que 2666” se convirtió en un enorme éxito de crítica y público incluso antes de la salida al mercado gracias al marketing, que utilizó su pronta muerte convirtiéndolo en un mito de la literatura actual. Bolaño dio orden de dividir su última obra en cinco partes distintas e independientes, para asegurar así el futuro a sus descendientes, pero por suerte tanto sus herederos como su editor decidieron conjuntamente hacerlo en un único libro de 1129 páginas. Una vez publicada, llegó a ser “Novela del año” para la revista Time y mejor novela publicada en 2008 que otorga el Círculo Nacional de Críticos Literarios de Estados Unidos.
Es complicado resumir sus 1129 páginas sin caer en lo simple. En cada una de sus cinco partes que puede decirse que son casi independientes una de las otras, hay un misterioso escritor que sirve de nexo común a todas las partes del libro. Esto la convierte en una novela compleja, ambiciosa y distinta a lo que hayamos podido leer anteriormente.


La primera es “La parte de los críticos”, donde cuatro críticos europeos sienten una gran admiración por el escritor alemán Benno von Archimboldi, que apenas se conoce nada de él. A través de esta admiración conoceremos sus sueños y frustraciones llevándolos en busca de la pista del escritor hasta la ciudad fronteriza mexicana, con Estados Unidos, de Santa Teresa.
“La parte de Amalfitano” nos ahonda en la vida de un profesor chileno cuya mujer lo abandonó en España y que ahora vive junto a su hija en Santa Teresa, donde decenas de jóvenes mujeres son asesinadas salvajemente.
En la tercera parte, la de Fate, un periodista negro neoyorquino se traslada a Santa Teresa para cubrir un combate de boxeo, donde conocerá muy de cerca el mundo de la mafia de la ciudad.
En “La parte de los crímenes”, Bolaño quizás por su especial cariño a México, denuncia mediante un inventario pormenorizado de más de cien macabros y brutales asesinatos en la ciudad fronteriza. Un feminicidio que aún hoy se sigue perpetrando y que la justicia y los gobiernos a veces miran para otro lado, quedando la mayoría de ellos totalmente impunes.
Escena de la obra de teatro "2666"
La última, “La parte de Archimboldi” es la que en cierta medida cierra el pentágono de la historia, ya que por fin nos descubre la biografía completa del enigmático personaje principal, desde su origen en Prusia a su paso por la Segunda Guerra Mundial y su posterior paso al mundo de las letras, así como el porqué acaba en una ciudad mexicana perdida en mitad del desierto. 
A falta de un final cerrado, nos aclara, a los lectores, sino muchas, algunas respuestas del porqué de las preguntas que nos van surgiendo durante la lectura.
No es fácil leer este libro ya que a veces resulta complicado y denso. Tiene muchas tramas y subtramas dentro de cada una de las cinco partes que conforman el libro, con distintas personajes que van conformando historias que pueden ser una mera excusa para hablar de todo lo demás, de lo secundario, que a veces puede llegar a ser esto precisamente, lo más importante. El riesgo de esta técnica narrativa, en un libro tan extenso, puede desembocar que en determinadas ocasiones el entusiasta lector se tope con historias o pasajes poco o nada interesantes haciendo flaco favor a la tarea de continuar leyendo. Quizás estemos acostumbrados, o mal acostumbrados, a otro tipo de historias más lineales, más directas y con finales más cerrados.
En contraposición, la gran virtud de Bolaño es presentarnos una escondida complejidad de personajes que habitan por los grandes temas universales, como la maldad humana, los deseos que anhelamos, el machismo, la barbarie de las guerras, la impunidad de los pecados y el dominio de los más poderosos hacia los más humildes. Además utiliza el misterio del desconocimiento del ausente protagonista hasta la última parte del libro, obligándonos de esta manera a seguir leyendo página tras página, hora tras hora, hasta que finalizamos el libro, sabiendo por fin, quien es y cual fue la vida de Archimboldi ¡lo que darían los protagonistas de la primera parte por poder leer esta última!. 
El lector ha tenido ese privilegio, aunque siempre habrá respuestas que nunca sabremos, quizás Roberto Bolaño tampoco las supo.

martes, 14 de mayo de 2013

MICHAEL HANEKE

“Haneke ilumina y disecciona con deslumbrante maestría aspectos sombríos de la existencia como la violencia, la opresión y la enfermedad, que afronta con extraordinaria sobriedad formal a la vez que abre espacios a la persistencia consoladora del amor, la confianza y el compromiso”. Éstas son las razones para que el jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2013 le haya concedido tal distinción a Michael Haneke, director austríaco nacido en 1942.
Michael Haneke es un tardío director, enamorado, como nos muestra en todas sus películas, de la música clásica y que se empeña en mostrarnos la parte más oscura y recóndita del ser humano.
Con un estilo sobrio y directo sin ningún tipo de artificios que maquille los fotogramas más crudos nos pone en primer plano los demonios que se esconden en la sociedad, examinado las miserias existentes de la sociedad actual. Una bajada al infierno, donde nuestros fantasmas interiores conviven cada día con nuestra propia cotidianeidad. Por eso las constantes de su cine son, en sus largos planos secuencias, el uso de la violencia que consigue turbarnos y provocarnos, pero siempre de una manera magistral. Es un genial provocador de las emociones más escondidas.
Su cine no es para todos los públicos, pero sí para un público inquieto, ávido de historias interesantes, verdaderas y humanas.
Es una lástima que los grandes directores, mis grandes directores, sean ya casi todos de avanzada edad, tales Woody Allen o Clint Eastwood. Es por lo que cada estreno de estos magníficos contadores de historias lo espero con ansias y lo celebro con gran satisfacción.
Desde aquí lanzo una lanza al buen cine europeo que se hace y que a veces, tristemente, pasa desapercibido gracias al cine norteamericano más comercial, que no da cabida a esas historias mucho más interesantes y cercanas.

La primera película que ví de Haneke fue “FUNNY GAMES” (1997). Nos cuenta la feliz estancia en la casa de vacaciones de un matrimonio y su hijo cuando reciben la visita inesperada de los invitados de sus vecinos, dos jóvenes que su creciente insolencia puede crearles algún tipo de problema.
¿Quién iba a imaginar que esta película estaba dirigida por un señor de barba blanca de casi 60 años? Creo que no recuerdo una película tan turbadora y desasosegante, ya que es distinta a casi todos los que hemos podido ver anteriormente. Nos describe el mal por el mal, la maldad intrínseca de las personas, sin causas que la provoquen, sólo por el puro entretenimiento de dos jóvenes cultos y educados pero con unas ganas de divertirse un tanto peculiar.
Existe una versión norteamericana de 2007 calcada en planos, textos y desenlace pero con actores conocidos internacionalmente como Tim Roth y Naomi Watts.


El lado más oscuro de la sexualidad de una refinada profesora de piano culta e inteligente es la historia de “LA PIANISTA” (2001). La obsesión, el deseo y las frustaciones se dan cita en la personalidad doble del personaje interpretado por la actriz francesa Isabelle Huppert, la cual se hará más patente cuando un joven alumno suyo le declara su amor. Será entonces cuando su frialdad natural dará paso a sus placeres más ocultos como el voyeurismo, el masoquismo, el fetichismo y la sumisión que se canalizarán hacia la relación que tiene con su joven amante.
Una película bastante incómoda, a veces sórdida, con algunas escenas bastante turbadoras, como la de la bañera, que nos muestra la otra cara que todos algunas veces escondemos.


En “CACHÉ (ESCONDIDO)” (2005), un famoso presentador de televisión recibe cada cierto tiempo unas cintas de video con grabaciones de su entorno más cercano. Los reiterados paquetes anónimos harán que su preocupación vaya en aumento, ya que prevé que la persona que graba las imágenes conoce bien su pasado. La culpa, la vergüenza y la mala conciencia se dan cita en esta película interpretada por Juliette binoche y Daniel Auteuil.


En “LA CINTA BLANCA” (2009) hace uso de una estupenda fotografía en blanco y negro para exponernos un pequeño pueblo del norte de Alemania a principios del siglo XX. Los intérpretes son una galería de personajes de una pequeña comunidad puritana y religiosa con una educación ultra represiva hacia los niños y una tortura moral hacia las mujeres como principales objetivos. Todo esto será la semilla de un odio que con el tiempo germinará en algo mucho más terrible y cruel, el nazismo.


Ya, en el 2012, nos llega “AMOUR”, su última película y la más intimista. Una pareja de ancianos de clase media alta parisina, interpretados portentosamente por Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, disfrutan de su jubilación con lo que más aman: la música clásica y su compañía mutua. Toda esta felicidad se viene abajo cuando ella sufre una apoplejía que pondrá a prueba el amor, el cariño y la ternura. Pero si ya se conoce un poco a Haneke, sabes que nos va a hacer sufrir.
No nos habla de la muerte, sino de la degradación y de la humillación de la mente y del cuerpo en los últimos momentos de una vida alegre, culta y llena de fuerza. Que mayor tristeza de ver como tu pareja durante toda la vida ya no te recuerda y lo que debería ser placidez se convierte en una pesada carga,… una carga soportada y asumida. Y es que el amor no es sólo enamorarse a los 15 años, disfrutar del sexo con tu pareja o compartir los mejores momentos de una vida, el amor también es entrega, fidelidad, sufrimiento,...

Una película que te deja literalmente destrozado, al salir del cine uno necesita respirar aire fresco e intentar pensar en otra cosa, pero resulta que es difícil desentenderse de ella tan fácilmente. 
No es cine lo que hemos visto, es la vida en su estado más puro.