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domingo, 1 de abril de 2018

39 de 52. ALEGRÍA

Virgen de la Alegría, perteneciente a la Cofradía de Jesús Resucitado y Virgen de la Alegría
de Montalbán de Córdoba
Pasión, muerte, resurrección...y alegría. Al final, siempre Alegría.

martes, 19 de diciembre de 2017

24 de 52. ANTIGUO

Puerta antigua de entrada a la Ermita del Calvario, Montalbán de Córdoba
"Nunca se sabe qué encontrará uno tras una puerta. Quizá en eso consiste la vida: en girar pomos"  Albert Espinosa

martes, 12 de diciembre de 2017

23 de 52. ARQUITECTURA

Un espacio en la naturaleza puede cobijar edificios, antiguos o modernos, pero esa arquitectura debe ser siempre atemporal.

sábado, 18 de noviembre de 2017

20 de 52. NATURALEZA

La naturaleza se abre paso en cualquier lugar para realzar y engrandecer, como siempre, su entorno, como en los vetustos muros de este monasterio deshabitado.

lunes, 30 de octubre de 2017

17 de 52. TEXTURAS

Detalle del Árbol del Coral, en los Jardines del Palacio de Orive, Córdoba

"No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia" Lucio Anneo Séneca
Ha tenido que sufrir muchos días de viento y lluvia durante más de sus 100 años de vida para que la corteza rugosa de este Árbol del Coral Erythrina Crista-Galli tenga esta textura tan extraordinariamente bella convirtiéndose así en uno de los árboles más singulares de Córdoba.

lunes, 23 de octubre de 2017

16 de 52. AMARILLO

Sobrecoge los olores y colores de los primeros días del otoño en un entorno tan mágico como las Marismas del Guadalquivir.
Son los mismos tonos de amarillo que recuerdo desde mi niñez, el de los rayos del sol reflejados en los canales y en los campos de arroz al atardecer que permanecen indelebles en mi memoria.

miércoles, 11 de octubre de 2017

14 de 52. FOTO DENUNCIA

Ermita de Nuestra Señora de Belén
 
Es triste e indignante comprobar el estado actual de esta ermita ubicada en el término municipal de Montalbán de Córdoba. Un edificio singular con mas de 200 años de antigüedad y que la desidia de unos y otros haya permitido que no se actuase sobre la misma y que no se pueda recuperar el patrimonio de un pueblo para las actuales y futuras generaciones.
 
Gracias a Talbanés por descubrírmela.


sábado, 16 de septiembre de 2017

11 de 52. AZUL

Banco destinado a la lectura, entre otras cosas, de la antigua biblioteca pública al aire libre Séneca ubicada en los Jardines de la Agricultura en Córdoba. Impresionante el azul de los azulejos, casi centenarios, fabricados por uno de los mejores artistas de principios del S.XX en el taller Ruíz de Luna de Talavera de la Reina.
Detrás se puede apreciar el busto del compositor cordobés Martínez Rücker, fundador del Conservatorio de Música de Córdoba, obra del escultor montalbeño Enrique Moreno "El Fenómeno".

viernes, 14 de julio de 2017

2 de 52. MI CIUDAD

En mi caso es mi pueblo. Mi pueblo es mi mundo y el mundo, mi hogar.
"Para el hombre, como para el pájaro, el mundo ofrece muchos sitios donde posarse, pero nidos solamente uno: su hogar"  Oliver Wendell Holmes

martes, 9 de abril de 2013

RUTA DE LOS PUEBLOS BLANCOS - SIERRA DE GRAZALEMA

Muchas veces los infortunios del pasado como las guerras que tanto daño causaron a nuestros antepasados fueron el origen de lo que a día de hoy, con el paso de los de los siglos, han llegado a convertirse en monumentos dignos de ver como pueden ser los castillos, las fortalezas o las murallas que hoy admirados con envidia, pudiendo conocer así la cultura y costumbres de lejanas civilizaciones que nos han dejado su impronta.
Uno de estos infortunios fue la entrada de una fuerte epidemia de fiebre amarilla, a principios del S. XIX, por el puerto de Cádiz proveniente de los buques que venían de América. Los lugareños intentando huir de la mortal epidemia fueron emigrando a la sierra, extendiendo de esta manera la enfermedad. Como efectiva prevención decidieron utilizar el encalado, de origen árabe, como medida higiénica para desinfectar las casas y calles de los pueblos. Es de aquí de donde proviene el origen de los pueblos blancos que a día de hoy todavía siguen blanqueando sus hogares y fachadas.
Es cierto que hay muchos pueblos blancos repartidos por toda Andalucía pero existe una ruta conocida como tal que une Cádiz y Málaga, ya que están todos correlativos y relativamente cerca. Esta ruta no se lleva a cabo por la vía más rápida, que es la costera, sino por la más bella, la del interior, la de la sierra.
La RUTA DE LOS PUEBLOS BLANCOS es un itinerario que parte de Arcos de la Frontera, en la provincia de Cádiz y termina en Ronda, ya en Málaga. En el camino, los senderos de antaño, hoy también carreteras, se vuelven quebradizos, empinados y escarpados que atraviesan paisajes y pueblos de los más bellos de Andalucía.

Ruta de los Pueblos Blancos
Empezamos la ruta por ARCOS DE LA FRONTERA que se puede decir que es la capital y puerta de entrada a la ruta por el poniente. Quizás esta “capitalidad” la tiene ganada ya que es uno de los mayores pueblos de la ruta y con mayor valor monumental reuniendo además lo que definen la gran mayoría de ellos: estar enclavado en lo alto de una gran peña y con un patrimonio histórico envidiable.
Arcos de la Frontera
El río Guadalete ha ido formando a través de los tiempos un valle bajo la impresionante ladera y peña donde se encuentra el centro histórico de la ciudad. La época medieval y morisca transformaron la fisonomía de Arcos en callejuelas de trazado caprichoso, esquinas de macetas sobre la cal blanca, murallas defensivas que todavía perduran y altos miradores a la extensa campiña gaditana. En algunos lugares uno se encuentra sumergido totalmente en el pasado, es como la Baeza jienense sustituyendo la piedra por la cal. Entre las numerosas iglesias destaca la mayor y más antigua de Arcos, la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, que tiene todos los derechos y privilegios de las basílicas de Roma. Parece increíble que el tráfico rodado moderno haya podido acceder por las callejuelas aledañas a la plaza del Cabildo, que es donde se encuentra la Basílica Menor, el Parador Nacional, el Ayuntamiento y el Mirador de la Peña, quizás el más visitado por sus inmejorables vistas. Esta plaza, la del Cabildo, el centro neurálgico e histórico de la ciudad está rodeada de bellos edificios que queda empañada de manera considerable por estar a todas horas completamente sitiada por la cantidad de coches aparcados en ella.


 
 
En Arcos hay numerosos restaurantes y tabernas para poder comer y tapear con una buena copa de fino o manzanilla. El bar típico que voy a recomendar, entre todos en los que estuvimos, por lo peculiar, ya que está enclavado en el interior de una cueva, y por lo bueno de sus platos, es el “Alcaraván”. Regentado por un matrimonio: la mujer se dedica a la comida y a la barbacoa que se sitúa en plena calle a la entrada del bar y él es el que sirve las mesas. La espera en ser atendido no es excusa para entrar y tomarse cualquier tapa de las que se pueden degustar en un enclave tan singular.


Otro de los pueblos que visitamos es ALGAR, un pequeño pueblo, no muy conocido, entre El Bosque y Arcos de la Frontera que fue fundado en 1773 cuando Domingo López de Carvajal cumplió la promesa cuando en uno de sus viajes entre México y España, le sorprendió una gran tormenta en mitad del océano prometiendo a la Virgen de Guadalupe que si sobrevivía fundaría un pueblo en lo más intricado de la sierra gaditana. Ahí nació Algar, que como se puede comprender no es que se pille de paso precisamente.


EL BOSQUE, también pequeño y también blanco, está enclavado a medio camino de la ruta. Con numerosas calles estrechas y cuestas empinadas, como la del Callejón de la Fragua. Al igual que Ubrique, éste también tiene una buena industria del cuero y la piel. Este pueblo es la puerta de entrada natural al otro gran atractivo de la zona aparte de sus pueblos, que no es otro que su sierra, la de Grazalema.


Supongo que si pensamos cual es el sitio más lluvioso de España seguro que nos viene a la mente Asturias, Galicia o tal vez Cantabria. Pero no, está en Andalucía y más concretamente en la gaditana SIERRA DE GRAZALEMA. Las nubes procedentes del Atlántico tropiezan con el conjunto de picos calizos formando frecuentes lluvias que hace tan atípico este fenómeno en este lugar. Quizás esta anomalía, unida a la altura topográfica, es la más adecuada para que enraícen los pinsapos, unos abetos prehistóricos (anteriores a la última glaciación) que sólo se pueden ver en esta singular sierra boscosa.

Detalle de un pinsapo en la Sierra de Grazalema

Estos árboles tan atípicos nos acompañan durante las sinuosas carreteras que unen los diferentes pueblos, como en Benamahoma (en árabe, hijos de Mahoma), que es una pedanía de Grazalema, donde el silencio, la serenidad de sus calles y el olor de sus flores es una grata invitación para el disfrute de nuestros sentidos.

Benamahoma
Dejando atrás la aldea de Benamahoma llegamos a lo alto Puerto del Boyar por una serpenteante carretera, con buen firme, pero con muchas curvas. La panorámica desde aquí al valle y a las sierras vecinas hace inevitablemente que esta pequeña parada para relajarse sea el complemento perfecto del verde de la sierra con el blanco de los pueblos.

Pasado este puerto de Montaña nos encontramos con GRAZALEMA, que además del nombre de la sierra es un pequeño pueblo encantador donde todavía se puede encontrar la arquitectura típica de casas de cal blanca, puertas antiguas de madera y rejas de forja en las ventanas. Un pueblo con su atalaya sobre los morros mas altaneros de la sierra, que hace doscientos años daba cobijo a numerosos bandoleros, como el famoso cordobés José Mª “el Tempranillo” que se casó con una gaditana teniendo a su hijo aquí, mientras se escondía del ataque de los soldados franceses en la Guerra de la Independencia.

Grazalema
Una vez dejado atrás el pueblo de Grazalema y a pesar de que al principio bajamos por una carretera con una gran pendiente llegamos al que resulta ser el pueblo más alto de toda la provincia de Cádiz, VILLALUENGA DEL ROSARIO,… y el de menos habitantes. Estas dos curiosidades no podían darse en un pueblo que no tuviera la belleza de éste, ya que está enclavado en la falda de un macizo rocoso que hace de pared norte del pueblo. 
Villaluenga del Rosario
Arquitectónicamente hablando, aparte de las casas blancas, que dan nombre a todos estos pueblos de origen musulmán, es su peculiar plaza de toros de forma poligonal. Pero si algo recuerdo y todavía aún sigo paladeando (ya que compré algunas piezas) es el famoso queso Payoyo, originario de este pueblo de las cabras autóctonas llamadas payotas, pero que se puede encontrar en todos los de esta zona. La leche de estas cabras han hecho las delicias, en forma de queso, en restaurantes tan aclamados como los de Ferrán Adriá o Carme Ruscalleda.

El último pueblo que visitamos fue ZAHARA DE LA SIERRA cuya silueta nazarí reflejan las aguas turquesas del pantano Zahara-El Gastor.


Ésta es una de las de las estampas típicas no sólo de Andalucía sino de España por su gran atractivo paisajístico con el pequeño pueblo blanco entre la torre del homenaje del castillo en lo alto de una gran peña y las aguas del embalse abajo. Un conjunto que forman uno de los pueblos más bellos de Andalucía,… que no es poco. 
Zahara de la Sierra

Y es que la Ruta de los Pueblos Blancos tiene la esencia del corazón mismo de Andalucía con un sinfín de matices en los alegres colores de las buganvillas, claveles y gitanillas, en el blanco de sus paredes encaladas, en el verde profundo de sus sierras de pinsapos y en el azul intenso de sus cielos.
Atrás me he dejado algunos pueblos sin ver como Ubrique, Setenil de las Bodegas, Olvera o la mismísima Ronda. Así que tengo la excusa perfecta para volver a acercarme al inmenso patrimonio histórico, artístico, cultural y natural de esta zona.

lunes, 9 de julio de 2012

Senderismo en LA SUBBÉTICA CORDOBESA

Es una auténtica suerte los que vivimos en la provincia de Córdoba porque vivimos relativamente cerca de verdaderas maravillas ya sean arquitectónicas, paisajísticas o culturales. Tenemos la Costa del Sol y la de la Luz para poder refrescarnos en verano, ciudades bellísimas como la propia Córdoba o Granada y pueblos monumentales o pintorescos como Úbeda, Carmona, Zuheros o Ronda. Para esquiar, unas de las mejores pistas de toda España, la de Sierra Nevada, un parque nacional como Doñana, humedal insólito en toda Europa y numerosos parques naturales como el de la Subbética Cordobesa, que es para mí el más cercano y el que más he tenido la suerte de poder visitar.

Este parque natural, el de las Sierras Subbéticas, fue declarado como tal en 1988, siendo también en 2006 por la UNESCO como Geoparque por sus innegables atractivos geológicos, paisajísticos y de diversidad tanto de flora como de fauna.
Es por lo que en esta entrada voy a detallar una ruta de senderismo de las decenas que se pueden hacer entre los 14 pueblos y aldeas que forman el parque natural. Una ruta casi desconocida recomendado por un amigo amante de este entorno y gran conocedor de casi todos sus atractivos.

La ruta es una variante a la conocida ruta de “Las Buitreras” que une las localidades de Carcabuey y Luque.



El comienzo podría ser desde el mismo pueblo de Carcabuey, pero mi grupo y yo decidimos empezar un poco mas adelante para no alargar en demasía la ruta. Al punto de partida de nuestra ruta se accede por un camino que sale a la izquierda en el punto kilómetro 16.200 de la carretera comarcal A-339 que une Cabra con Priego de Córdoba. A 4,5 km del cruce de la carretera se encuentra el cartel informativo que nos indica que estamos a los pies las Buitreras de Abuchite. En este lugar es donde dejamos los coches. 750 m sobre el nivel del mar y en las coordenadas UTM (X386850; Y4150810).

Desde el inicio ya podemos observar a nuestra derecha el impresionante cortado de la Loma de Abuchite que es la zona de la Subbética donde más anidan los buitres leonados. No hizo falta esperar mucho tiempo para ver volar sobre nosotros algunos grandes ejemplares de estos carroñeros. Todavía era bastante pronto para ser presa fácil de estas aves carroñeras.

Buitreras de Abuchite
El primer kilómetro y medio discurre por un camino en muy buen estado, pero con una elevada pendiente por medio de un olivar, así que esperamos con ansias que el terreno llaneara un poco para adentrarnos ya en plena sierra. Una vez dejado atrás el olivar, la flora típica de sierra nos va saliendo al paso con numerosas zonas de matorral como tojos y majuelos donde todavía hay escasez de zona arbórea, pero entre los pocos que hay predominan los árboles autóctonos de la zona como las encinas y acebuches. Justo después pasamos bien cerca del “Cortijo Monte de los leones”. Hay que tener cierta precaución ya que al menos el día que nosotros pasamos había perros sueltos, que aparte de algunos ladridos esporádicos no tuvimos ningún otro problema.

Un poco más adelante y siguiendo siempre el camino, por lo que es imposible perderse, pasamos por el “Cortijo de Don Manuel Ruíz”. Fue una vez pasado el cortijo cuando nos desorientamos un poco, ya que se pierden las rodadas del camino que hasta ahora nos habían guiado. Poca fue la confusión ya que sabíamos que nuestro camino a seguir era por el punto más bajo del collado formado por el Arroyo de Navahermosa, entre la Loma de los Plazuelos a la derecha y la sierra de Lobatejo a la izquierda. Este fue el tramo más hermoso de todo el recorrido, ya que vas caminando por lo que tendría que ser el cauce del arroyo, que este año iba totalmente seco, pero la verdina de las piedras y troncos dan clara muestra de la humedad que cualquier año debe de haber. Supongo que puede ser complicado pasar por aquí un año de lluvias ya que los lentiscos, retamas y madroños de esta zona casi te obligan a ir por el punto más bajo. Aquí no hay pérdida posible, sólo seguir el cauce del arroyo ayudándote además una especie de tirandetas que te guían hasta la salida del valle. Aquí seguíamos siendo vigilados desde las alturas de los buitres que no nos abandonaron en casi todo el recorrido, pero pocos animales vimos a pie de tierra, aunque si sabíamos que tenía que haberlos por las numerosas huellas y tierras removidas por los jabalís justo debajo de los árboles, que en este punto casi cubren los rayos del sol al ser la zona más frondosa de todo el camino.

Poco a poco y casi sin darnos cuenta vamos subiendo y dejando atrás la estrechez del cauce para ir abriéndose el campo a nuestro pies. El valle se va ampliando y a nuestros pasos nos van acompañando algunos ejemplares de caballos y vacas en semilibertad. La vegetación cada está más dispersa: aisladas encinas y pocos matorrales, aunque todo cubierto de un gran manto de hierba que cubre todo el suelo. Ahora divisamos claramente la sierra casi pelada, ya atrás, de Lobatejo (1379 m). Espectacular los restos de una encina alcanzada por un rayo.

Hemos recorrido ya 7 km y nos encontramos en el punto más alto del recorrido a 1215 m de altitud. El esfuerzo ha merecido la pena, la vista es impresionante, ya que tenemos justo enfrente al Picacho de la Sierra de Cabra coronado por la virgen en su ermita y a lo lejos se puede apreciar el monte cónico de la Sierra de Aras, donde se encuentra la patrona del campo andaluz, la Santísima Virgen de Araceli, que desde las alturas saluda a la de Cabra. Justo debajo de ésta se puede divisar el pueblo de Cabra y en un primer término "La Nava" y el “Cortijo de Navazuelo”, próximo destino en nuestra ruta.

Vista desde el punto más alto
A partir de este punto comienza la bajada por un camino entre árboles, con una distancia aproximada de 1.3 km con una pendiente media del 15 % y una máxima del 32 %.
El “Cortijo de Navazuelo” ya en “La Nava de Cabra” dista 9 km desde que empezamos hace ya poco más de 3 horas. A partir de aquí y dejando atrás ya la llanura de “La Nava” nos disponemos a hacer una larga bajada en zigzag entre un extensísimo olivar con la Sierra del Pepitre a nuestra derecha. El cansancio, el calor y los kilómetros recorridos hacen que esta parte de la ruta no sea tan vistosa como la que hemos visto hace algunos momentos.


Con algo más de 16 kilómetros acumulados en nuestros pies llegamos hasta nuestro destino, la gasolinera “La Zamora”, a 580 m sobre el mar, en la A-339.


Una ruta de senderismo muy poco conocida, ya que no está reconocida como tal, en la que la soledad de todo el trayecto (hasta que no llegamos a “La Nava” no nos cruzamos con ningún otro senderista) hace que el encuentro con este paraje de la naturaleza sea más atractivo y aprovechado por nuestros sentidos en uno de los lugares más espectaculares de toda la provincia de Córdoba y que siempre es una delicia volver a deleitarse visitando cualquier lugar de este parque natural de la provincia cordobesa.

lunes, 24 de octubre de 2011

"BODAS DE SANGRE", por el Grupo de Teatro "ALMOCAFRE"

No era la primera vez que entraba al casi recién inaugurado Teatro de Montalbán, pero si para ver una obra interpretada por el grupo de teatro local “ALMOCAFRE”. En un aforo casi lleno, después de llenar en su primer pase, interpretaron la magnifica obra dramática de Federico García Lorca “BODAS DE SANGRE”.
Federico García Lorca

“Almocafre” es un grupo de teatro que empezó hace ya más de 20 años en Montalbán de Córdoba de la mano de su fundador, actor, director y alma máter José Antonio Adamuz Muñoz. Nació con el afán de promover el conocimiento de las artes escénicas españolas. En todos estos años ha interpretado obras de Muñoz Seca, García Lorca, Miguel Mihura, Cervantes, y otros grandes del teatro español, tanto en dramas como en comedias con un elenco de actores aficionados que abarcan todas las edades y que no para de crecer, llegando a ser un grupo de teatro amateur de primer nivel dentro de la provincia cordobesa, ganando numerosos certámenes y premios diversos.

“Bodas de sangre” es un texto dramático del poeta granadino que escribió en 1933. Se basó al igual que la escritora Carmen de Burgos “Columbine” en 1931 con su novela Puñal de claveles” en el suceso real ocurrido en 1928 en el Cortijo del Fraile (Níjar, Almería). Edificio cuyo estado actual es ruinoso y que ni la reciente declaración de Bien de Interés Cultural, ni la inspiración de Lorca, ni las varias plataformas en pro del edificio parecen que hasta la fecha consigan una rehabilitación integral de tan emblemático lugar.

Cortijo del Fraile

Nos cuenta la historia de un triángulo amoroso en torno a una boda donde se recrea admirablemente la pasión, el amor, el honor, la venganza, el destino, la infidelidad, el odio y por supuesto la muerte, constantes inequívocas en la escritura de García Lorca. Es un texto muy pegado a la tierra, a las raíces, a los sentimientos, a la vida austera y dura de las gentes del campo andaluz y de la España profunda del primer tercio del S. XX.
El autor utiliza en la obra algunos contrastes como de la celebración de una boda a la tragedia de la muerte, del honor por una novia inmaculada a la deshonra de la infidelidad, así como muchas metáforas que quedan patentes como la tierra cosida a la estirpe y a la sangre de la familia, la navaja que atrae inexorablemente a la muerte, el agua como alimento de la madre tierra que se tiñe de rojo en ríos de sangre, la luna como fiel compañera de la muerte...

La función llevada a cabo por “Almocafre” fue muy buena pero a la vez muy contenida, tal como debiera ser, donde el texto escrito por tan genial escritor necesita unas actuaciones acordes a tan dramáticos hechos. Es quizás, esto último, lo más significativo de la obra representada donde hay que destacar la magnífica interpretación de los tres actores principales: la madre con una fuerza interpretativa portentosa que hace que el dramatismo del texto se reafirme en sus palabras y sus gestos, la novia con una especial naturalidad que deja atrás la actuación teatral y la de Leonardo (único personaje con nombre propio) donde demuestra la veteranía y el buen hacer de los muchos años que lleva al frente, y detrás, de la compañía.
Señalar también la escenografía, acentuada con la austeridad y sencillez del atrezzo con un telón de fondo negro, pocos objetos ornamentales y una iluminación simple pero muy cuidada, ya que estos pocos artificios decorativos te ayudan a centrarte en la historia, en la intensidad del texto evitando así que te puedas distraer, ya que lo principal es el texto y la interpretación de los actores. 
Otro punto a favor de la obra es la música, cantada por las actrices secundarias, destacando sobre las demás la bellísima “Nana del caballo grande” (en el acto 1, cuadro 1) donde su letra augura la tragedia que se avecina, y que fue dada a conocer al gran público por Camarón de la Isla.


Tanto me fascinó el texto que al día siguiente en la “Feria del Libro Antiguo y de Ocasión” de Córdoba me hice con un ejemplar de “Bodas de sangre”. Conseguí una edición publicada en 1977 de la prestigiosa Editorial Losada con la ilustración de portada de Silvio Baldessari, uno de los grandes ilustradores argentinos. 


Esta editorial está afincada en Argentina (conocida por publicar autores españoles durante su exilio durante la posguerra), y del que tengo otro ejemplar del año 64, también del mismo autor, “Mariana Pineda”, comprado en una librería de viejo hace unos años en Granada, ciudad natal del poeta. 

Por supuesto, no pude resistirme a leerlo, en las dos horas que se puede tardar en leer la obra completa, para poder cerrar así el círculo de haber disfrutado en un par de días de “Bodas de sangre”, con la actuación del Grupo de Teatro “Almocafre” y el texto de Federico García Lorca.

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL MOZÁRABE

Pocas veces han sido las que me he inclinado, al contrario de lo que me ocurre con las películas buenas, a releer un libro aunque éste lo haya disfrutado mucho. De hecho sólo recuerdo haberlo hecho en dos ocasiones, en mis primeros años como lector con el apasionante “La vuelta al mundo en 80 días” (versión juvenil) de Julio Verne y ya un poco más mayor cuando leí por dos veces, con gran intervalo de tiempo entre ellas, “El club de los poetas muertos” de N.H. Kleinbaum. Este año lo he vuelto a hacer cuando en el club de lectura propusieron quizás el libro que mas he podido recomendar a mis amigos lectores, “El Mozárabe” de Jesús Sánchez Adalid.



El mozárabe está ambientado en Córdoba durante el cambio del primer milenio en los últimos años del califato de Abdherraman III, pasando por los de su hijo Alhaken II, donde se centra la principal parte de la historia, hasta que coge el poder el gran Almanzor durante el califato del pusilánime Hisham II. Nos cuenta la historia de dos personajes totalmente distintos. Asbag un joven clérigo mozárabe muy sabio, reflexivo y diplomático cuya personalidad destaca por su justicia, la paz entre religiones y personas y que cuenta con una vasta cultura al ser de joven copista en un taller de libros y un alto rango dentro de la iglesia católica en su madurez. El otro personaje es Abuamir un musulmán que pasa de estudiante a administrador, político del califato, guerrero,... es culto, ambicioso, decidido, seductor, inteligente y victorioso en todos los campos de su vida.

La historia los une en un pueblo, dos culturas y dos religiones en una época de bonanza y de paz donde cada uno va forjándose un destino que los separará para encontrarse varias veces después en un mundo mucho más cambiado, muy a pesar del primero pero quizás buscado por el segundo.

Jesús Sánchez Adalid

Jesús Sánchez Adalid es un escritor de novela histórica muy reconocido dentro de la actual narrativa española. Lo que no es tan conocido de su biografía es que aparte de haber sido juez y haber estudiado filosofía, es también cura, siendo el actual párroco de la iglesia del pueblo pacense de Alange. Entre sus otras novelas destacan “El cautivo”, “La sublime puerta”, “La tierra sin mal” y “los milagros del vino”.

Es un libro altamente recomendable para conocer la vida en la Córdoba Omeya, que en su tiempo fue la capital del mundo occidental, ya que transcurre entre las callejuelas, rincones, mezquitas y palacios de la Judería, la Mezquita y Medina Azahara. Es una historia llena de aventuras, intrigas palaciegas, de un amor imposible, de lealtad a unos valores, de superación profesional y personal.

Para entender mejor el mensaje de los personajes, mediante el autor, dejo aqui algunas reflexiones de los distintos personajes:
"...créeme, en todos los sitios hay hombres buenos y malos... ningún rey es mejor que otro por ser cristiano o musulmán. Lo importante es que el rey sea un buen rey y un cristiano un buen cristiano"
"... el único método para llegar a la verdad suprema consiste en conocer cuanto más mejor, sin rechazar nada"
"Él sabía bien que la mejor manera de seducir a una persona es hacerle ver que es la más maravillosa del mundo"
"... no hay nada como aguantar el hambre y la sed con frecuencia para convertir en algo relativo todo lo que rodea a una persona"
"... y mi verdadero tesoro son los libros que tengo y en los cuales leo el mundo, a pesar del misterio que encierra es para conocerlo y saber la verdad acerca de él"
"Odia el mal, pero compadece a quien lo hace. El odio es el primer paso para que no acaben los problemas del hombre"


Todo está contado magistralmente desde los distintos puntos de vista de los dos personajes principales que se van intercalando los capítulos del libro dejándote cuando acabas uno de ellos con ganas de adentrarte en el siguiente para poder acercarte de nuevo a las vivencias de cada uno de ellos. Adalid nos deleita, de una forma muy amena e ilustrativa, en sus escritos con las comidas, las vestimentas, la poesía árabe, las costumbres de aquellas personas que mil años después podemos conocer los que hoy somos sus descendientes. Es un libro que también nos muestra mediante las aventuras y desventuras de uno de ellos sus periplos por casi toda la Europa medieval, así como el sentido de la peregrinación a Santiago.

Si hay que ponerle un pero a este fantástico libro es que en su recta final quizás se centra en demasía en los anhelos, esperanzas, infortunios y triunfos de uno de los personajes, olvidándose en cierta medida del desarrollo humano y evolución como persona del otro.

Más de 700 páginas que se te hacen cortas, con un lenguaje muy rápido, directo, ameno, incluso comercial, pero que el autor nos enseña una historia muy interesante y recomendable que junto a otras dos grandes novelas, “El último judío” de Noah Gordon y “El hereje” de Miguel Delibes, hicieron que hace muchos años me iniciara en la novela histórica conociendo como era hace siglos nuestro mundo, entendiendo así mejor el que nos ha tocado vivir, que quizás, aunque no lo parezca, no sea tan distinto a aquel tan lejano en el tiempo.

jueves, 13 de enero de 2011

De tapas por Córdoba

Una visita obligada siempre que visito cualquier ciudad por motivos de placer, ya sea escapada de fin de semana o vacaciones, como es lógico es ver sus típicos monumentos, descubrir sus museos y pasear por sus calles. Pero algo a lo que cada vez le presto mayor atención es visitar sus restaurantes o tabernas más emblemáticas y degustar las especialidades gastronómicas y los platos más representativos de la zona.

Es por lo que hace ya algunas semanas que junto a un grupo de amigos, nos unimos a la treintena de personas que nos desplazamos a Córdoba para asistir a la ruta organizada por la asociación de cine Bardem de Montalbán de Córdoba para realizar un perfecto programa cultural-gastronómico, ya que el mismo consistía en ir a ver una película al cine: “Entre lobos” (rodada y ambientada en Sierra Morena, más concretamente en el Parque Natural de Cardeña-Montoro, ya que cuenta la historia real de un joven que se cría solo con la compañía de lobos salvajes de la sierra).

La otra parte del programa era visitar algunas tabernas cordobesas en dos rutas claramente diferenciadas. Una por la zona de la judería y la otra por la zona más céntrica de la capital cordobesa.


"Tres palabras para decir te quiero", Vicente Amigo. Gran Teatro de Córdoba
RUTA 1:
MESÓN RESTAURANTE EL TABLÓN, C/ Cardenal González, 69
Ubicado a escasos 50 m de la Mezquita Catedral de Córdoba es la inconfundible taberna de estilo antiguo cordobés con una zona de barra con los típicos barriles de vino de la zona Montilla-Moriles. Anexa a ésta hay un patio cubierto que hace las veces de salón de grandes dimensiones. Al ser la primera parada no tuvimos mucho ocasión de comparar con las siguientes pero sí me dio la impresión de que quizás por la cercanía a la Mezquita (o Catedral, antigua Mezquita, o como se le quiera llamar) hace que esté pensada para la gran visita de turistas y no sea tan auténtica como otras que luego si pudimos contrastar. Las tapas estaban buenas pero no eran exquisitas y el precio sin ser extremadamente caro, dada la cantidad que en ellas servían no era para nada económico.

BAR SOCIEDAD DE PLATEROS, C/ San Francisco, 6
Muy cerca de la Plaza del Potro (lugar típicamente cordobés, por estar ahí enclavada la popular Posada del Potro, citada por Cervantes en “El Quijote”, y la casa museo del famoso pintor Julio Romero de Torres, hoy Museo de Bellas Artes).
Hay varias tabernas con este nombre en Córdoba, pero cada una de ellas están regentadas por distintas personas, conservando todas ellas además del nombre, el típico aspecto de las tabernas de antaño. La de la calle San Francisco, que es la que nosotros visitamos fue fundada en el año 1874, la más antigua de la sociedad, así que es fácil imaginar el arraigo y la popularidad que goza entre los propios cordobeses, los turistas y los numerosos artistas que al visitar la ciudad hacen parada en esta emblemática taberna. Un lugar con mucho ambiente en el que tanto la barra, presidida por un gran cartel de uno de sus clientes más habituales, como lo fue en su día Julio Romero de Torres, como su salón de arquitectura tradicional cordobesa completaban casi el aforo de casi 100 personas de sus salones.

Establecimiento recomendado por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles y en lo que los platos raciones que pedimos tanto las berenjenas con miel como los boquerones fritos estaban buenísimos, notando cada uno de nosotros que ellos eran de primera calidad y a un precio muy recomendable al que cualquier otro día sería estupendo poder para repetir. Sorprendiéndonos además la gran rapidez en el servicio.

LOS MOSQUITOS, c/ Carlos Rubio, 24
La tercera parada fue en esta típica taberna, mucho más pequeña que las anteriores pero más acogedora, donde los camareros tenían una hospitalidad diga de destacar.
El nombre de esta taberna se debe a que aquí en los años treinta una agrupación carnavalesca representaba humorísticamente la obra de los "Quinteros" “Los Mosquitos”. Aunque otra versión es también la motivada por la cantidad de mosquitos que se depositaban en las canillas de los barriles de la taberna.
En ésta no hay servicio de cocina, así que nos pedimos unas raciones de jamón y queso estando éste último realmente excelente, y a un precio muy acorde con la calidad de los productos, aunque una de las especialidades de la casa son unas rebanadas de pan con anchoas en aceite, que según dijeron algunos del grupo estaban riquísimas. Aquí ya empezamos a degustar los vinos de la tierra, Montilla-Moriles, directamente de las barricas que tienen en la barra. Agradecer la generosidad de los dos camareros que con la charla y el cachondeo, nos invitaron a una última ronda de los caldos montillanos.

RUTA 2:
TABERNA EL GALLO, C/ María Cristina, 6
Situada entre la céntrica Plaza de las Tendillas y la calle Capitulares, donde se encuentra el ayuntamiento, fue fundada en 1936 conservando todavía el aire intacto de aquella época.

Destaca por sus vinos, con bodega propia, resaltando por encima el fino Amargoso que no hace honor a su nombre y que tuvimos la oportunidad de probar. Para tapear, al igual que casi las anteriores sirven la cocina tradicional cordobesa, nosotros probamos las gambas rebozadas, los calamares fritos y los flamenquines, que aunque personalmente no me resultaran tan buenos como los caseros, el ambiente tan auténtico y variopinto, que iba desde personas mayores, hasta turistas pasando por jóvenes treintañeros, hacía que mereciera la pena estar allí sentado en esas viejas mesas y sillas con las paredes encaladas un buen rato y en el que merece la pena, sin lugar a dudas, volver a visitar.

TABERNA RINCÓN DE LAS BEATILLAS, Pza. Las Beatillas, 1
La última a la que fuimos fue esta taberna taurina y flamenca del barrio de San Agustín, muy cerca del Palacio de Viana y del barrio de Santa Marina, donde han nacido y vivido los más grandes toreros de Córdoba.
Con una distribución como las antiguas casas de vecinos, muy común en la Córdoba de primeros de siglo XX, con un patio central con arcos y galerías laterales. Es conocida como Las Beatillas por la plaza en la que se encuentra ubicada. Antiguamente, había allí un beaterio, donde las beatas vivían en comunidad siguiendo estrictas normas. Cuenta la leyenda que una de ellas era la encargada de realizar los recados y por ser de estatura pequeña, la conocían como “La Beatilla”.

Por esta taberna han pasado gente tan importante a nivel artístico como Federico García Lorca, guitarristas como El Merengue y Vicente Amigo, toreros como El Puri, Rivera Ordóñez, José Tomás y cantaores flamencos entre los que se encuentran Fosforito, Luis de Córdoba, El Polaco o Chano Lobato. Artes a las que están dedicadas con esmero cada una de las estancias de la Taberna. Al ser demasiado tarde la cocina estaba cerrada y sólo pudimos apreciar una buena ración de ensaladilla, así que sólo pudimos apreciar más el sabor añejo y taurino del lugar que la variedad de su cocina propiamente dicha.

Dentro de la ruta que nos habían organizado había otras tabernas que no pudimos asistir por estar cerradas ese día o por falta de tiempo, como “Taberna el 6”, “Taberna salinas, Casa el pisto” o Taberna Paco Acedo”. Como bien es sabido Córdoba tiene muchas tabernas antiguas y de siempre para tapear, así que nunca es tarde para volver a visitar en las que ya hemos estado, descubrir las numerosísimas que he oído nombrar pero que no he tapeado o descubrir otras muchas más que a buen seguro me sorprenderán gratamente.

Ya por último, y aunque no estuvimos durante la ruta de la tapa organizada por la Asociación “Bardem”, me gustaría recomendar un restaurante que descubrí una noche anterior, también en Córdoba. Se sitúa en la C/ San Fernando, 120, al lado de la Cruz del Rastro, y su nombre es “GARUM 2.1.” Inaugurado hace ahora un año, nace bajo el concepto de “Bistronomic tapas bar”, que lo define en su carta como “el pret-a-porter de la alta cocina”, que no es otra cosa que cocina de calidad elaborada a bajo precio. En GARUM 2.1 mezclan la cocina tradicional cordobesa y la cocina de vanguardia o autor. Siendo un local moderno y original y que se divide en dos plantas, reflejando dos ambientes diferentes. En la planta baja se ha recreado el ambiente de una taberna, reservando para la planta superior el restaurante donde el cliente puede degustar igualmente la exquisita comida a un buen precio, no barato, pero sí muy acorde, teniendo en cuenta la calidad de sus platos.
Destacar la muralla original romana, que se conserva dando un toque tradicional pero con una decoración moderna, siendo así un nuevo concepto de restaurantes que desde hace algún tiempo, por suerte, se van viendo algunos mas en la capital cordobesa y que hacía mucha falta ya que si igual de importante es conservar y mantener las tabernas antiguas y tradicionales de una ciudad milenaria como Córdoba, también lo es renovarse en un sector tan importante como la restauración para un nuevo público que también exige este tipo de restaurantes mas modernos y vanguardistas para una ciudad que aspira a ser Capital Cultural de Europa.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Postal Antigua: CÓRDOBA

Es sorprendente, a la vez que muy interesante que con sólo a veces teniendo una imagen, unido a una gran curiosidad sobre el tema y la búsqueda de información adecuada lo que se puede llegar a conocer sobre un determinado asunto. Tengo la convicción que es muy bueno interesarse por lo que no llegamos a conocer y nos crea inquietud y es que como dice un proverbio anónimo “La juventud de un ser humano no se mide por los años que tiene, sino por la curiosidad que almacena”.
Todo esto viene a colación de una postal antigua que quería comprarme en la pasada "Feria del Libro Antiguo y de Ocasión", que fue clausurada el pasado 1 de noviembre su trigésima edición. No tuve la ocasión en las tres semanas que ha había estado abierta la feria de ir a Córdoba, es por lo que el último día a última hora de la noche me presenté con el objetivo claro que tenía que hacerme con una postal antigua sobre la ciudad cordobesa o su provincia, ni que decir tiene que la misma tendría que gustarme lo suficiente para hacerme con ella y que el precio no me anulara las ganas de mi pequeño capricho.


Como es normal en este tipo de ferias los libros mas valiosos y antiguos, así como las postales antiguas no están al alcance de los numerosos curiosos que visitan los stands, así que preguntando de caseta en caseta y después de poder comprobar que en la gran mayoría no tenían el artículo que yo iba buscando, en una librería gaditana me dijeron que tenían decenas pero que estaban guardadas por que ya habían empezado a recoger. No sé si fue por la cara que puse, de hecho no sé si cambié mi expresión, o porque me quedé unos eternos segundos esperando callado sin saber que decir esperando a que el librero me dejara verlas, el caso es que me invitó a pasar dentro del mostrador y que les echara un vistazo a las que todavía no tenían empaquetadas ni guardadas.
Después de ojear rápidamente las decenas que tenían de todo tipo de colecciones, como ciudades, costumbres, personajes anónimos, paisajes, ... estaba indeciso entre unas pocas con tema principal los monumentos y rincones más característicos de Córdoba capital. El librero me informó que no sabía la antigüedad de las mismas pero que suponía que sería de los años 20 y es que la gran mayoría no tenía impresionada la fecha de fabricación.


Algunas eran muy curiosas y hermosas con el añadido de que estaban escritas. Éstas habían sido enviadas hace muchos años, por lo que han pasado por ellas cientos de momentos y millones de recuerdos,… quizás por algún triste enamorado pensando en su añorada prometida o por una madre hacia su querido y lejano hijo,... y es que cada letra escrita sería esperada con una júbilo como el que hoy en día casi no nos podemos ni imaginar. Es para imaginar una historia, la historia de personas que ya no están entre nosotros, unidas por un trozo de papel y lo que sintieron al escribir o leer esos trazos angulosos formando un mensaje que a buen seguro tanto significaba para ambos. Así fue como lo supuso Tracy Chevalier al escribir la historia sobre el cuadro de Johannes Vermeer “La joven de la perla”.

Al final me decanté por una preciosa postal y en casi perfecto estado que refleja la Puerta de entrada sobre el Puente Romano.
En la imagen se puede apreciar una deteriorada Puerta del Puente Romano (o como se conocía antiguamente, Puente Viejo) con varios arrieros cargados con sus mulas en una imagen típica de los primeros años del S. XX.

Detalle de la postal

Al fondo se observa los tejados de la Mezquita Catedral de Córdoba destacando sobre el resto el del mihrab, cuya cúpula interior ha sido elegida para inspirar el logotipo de la candidatura de Córdoba a Capital Cultural Europea del año 2016.
Cúpula del Mihrab de la mezquita de Córdoba
y logotipo de Córdoba 2016

También es de destacar la pequeña caseta que se observa abajo a la derecha, actualmente inexistente, cuyo rótulo sobre la puerta indica: “CONSUMOS”. Dicha caseta recibía el nombre popular de fielato, utilizada para el cobro de las tasas municipales sobre el tráfico de mercancías y derechos de consumo, ya que esta puerta era la principal entrada por el sur a la ciudad.

Fielato junto a la puerta de entrada

Quería saber el año de dicha postal ya que en el reverso no lo ponía. Las únicas pistas con las que el impresor me quería ayudar dicen así: “TARJETA POSTAL (UNIÓN POSTAL UNIVERSAL) ESPAÑA” y en un lado, bien pequeño como queriendo pasar inadvertidas: “R. Garzón, fotog., Córdoba-Granada-Sevilla”. Algo es algo, ya sabía que el fotógrafo que captó dicha instantánea fue un tal R. Garzón. Por lo que consultando algunas páginas de Internet descubro que Rafael Garzón Rodríguez (1863-1923) fue unos de los fotógrafos españoles más importantes y activos de finales del siglo XIX del sur de España, por sus colecciones fotográficas de monumentos, calles y escenas costumbristas de ciudades históricas como Granada, Sevilla, Córdoba, Málaga o Cádiz, llegando incluso a ser fotógrafo oficial de su Majestad Don Alfonso XIII durante su viaje a Granada en 1904, retratando también a celebridades como Manuel de Falla, José Zorrilla y muchos otros personajes populares de la época que no dudaron en posar ante los objetivos de Rafael Garzón.
Rafael Garzón
Garzón se dedicaba al sector turístico creando su propio "souvenir" sobre las ciudades en las que se instalaba, como postales, estampas o incluso ofrecía la posibilidad de hacerse un retrato morisco en sus estudios fotográficos, donde se representaban vistas de ciudades como Granada, Sevilla o Córdoba. En córdoba se instaló en la llamada “Casa del Califa” en la plaza del Triunfo de Córdoba, esquina con Corregidor Luís de la Cerda, a unos 100 metros de donde tomó la imagen, cuya fachada sigue siendo totalmente reconocida por su peculiaridad.

Trasera de las fotos de R. Garzón en Córdoba



Es curioso que hace pocos meses estaba paseando por la zona y reparé en la singularidad de la fachada y la pena por el mal estado que se conserva actualmente. Quién podía imaginar que dicha casa había sido el estudio de un fotógrafo hasta ahora para mí totalmente desconocido y que una postal salida de allí hace muchos años iba a acabar siendo de mi propiedad.
Edificio donde estaba el estudio de R. Garzón en los años 20
En mi intento de recabar más información por varias webs de antigüedades y de algunos blogs como http://lacallejadelasflores.blogspot.com al final llegué a la conclusión de que la fotografía está tomada o por lo menos impresa y/o comercializada en 1910, ya que hay muchas más postales de rincones de Córdoba del mismo autor y la gran mayoría son de ese año, que coincide además con la estancia del autor en la ciudad califal.

Es por lo que me complace enormemente saber que tengo una pequeña joya, al menos para mí, con un siglo de vida y que ha podido pasar posiblemente por decenas de manos distintas y que al final han llegado a las mías, con el orgullo añadido de salir por el ojo, el encuadre y la inspiración de uno de los fotógrafos más importantes de la encrucijada formada entre los siglos XIX y XX.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Huelva

Este año mis vacaciones han sido más cortas y más cercanas que los últimos años pero eso no deja de hacerlas para nada inolvidables. El lugar donde he estado ha sido por la zona de La Antilla, junto a Islantilla y a Lepe. En esta entrada contaré lo más destacado por si alguien en el futuro visita la Costa de la Luz.

Una de las visitas que hice fue a los Lugares Colombinos, visitando el Monasterio de La Rábida en la localidad de Palos de la Frontera. El Monasterio de la Rábida no es importante por la grandiosidad de su arquitectura, ni por su rico patrimonio artístico. Se trata de un pequeño convento franciscano de principios del S. XV, pero fue en este lugar donde entre sus muros se gestó el acontecimiento que cambiaría el rumbo de la Historia, el lugar donde Cristóbal Colón encontró el apoyo, el ánimo y la fundamental intermediación de los monjes ante los Reyes Católicos para emprender una de las más grandes epopeyas de la historia de la humanidad, un rumbo hacía lo desconocido dando lugar al descubrimiento de América. Es por lo que es inevitable sentir un ligero cosquilleo cuando uno intenta ponerse en la piel, mientras está pisando las mismas salas, de los que en aquellos tiempos estaban viviendo esa incertidumbre tan extraordinaria hacia una aventura tan misteriosa.

Fachada del Montasterio de La Rábida

En el monasterio destacar la iglesia gótico-mudéjar en la que se puede admirar la Virgen de los Milagros, del siglo XIV, delante de la cual oraron Colón y los marinos que realizaron la empresa descubridora antes de partir hacia su viaje, siendo además la única imagen de la virgen coronada por algún papa en España, fue por S.S. Juan Pablo II el 14 de junio de 1993.

A escaso un kilómetro del monasterio se encuentra una recreación exacta de las tres naves que acompañaron a Colón en su primer viaje al nuevo mundo. Las dos carabelas La Pinta y La Niña y la nao Santa María están enclavadas en un muelle en el río Tinto junto al encuentro con el Odiel y muy cercano a la desembocadura en el Atlántico.
La Pinta, la Niña y la Santa María en el puerto de Palos

Otra de mis escapadas fue al Parque Nacional de Doñana. Contratamos un servicio de camiones todo terreno para hacer una visita por la zona norte del Parque Nacional de Doñana, visitando cuatro de los ecosistemas más importantes de Doñana: el bosque, el matorral, la vera y la marisma con comienzo en la aldea de El Rocío y destino el centro de visitantes José Antonio Valverde, donde existe una de las colonias de aves más importantes de Doñana. Durante la visita que dura algo menos de 4 horas se puede observar por medio del guía la fauna y flora del parque, cruzando también una parte de la Raya Real, camino por el que acceden numerosas Hermandades a la Aldea de El Rocío durante su famosa Romería.
Al ser verano gran parte de las marismas estaban semisecas, ya que éstas son principalmente estacionales, por lo que no pudimos apreciar la gran variedad de fauna que en ellas cohabitan. Sólo vimos algunos pequeños mamíferos, caballos salvajes y gran variedad de aves, entre ellas las rapaces, pero ni rastro de los famosos linces, gamos, ciervos o jabalíes.
Vista del P.N. de Doñana


Me gustaría apuntar que la empresa con la que hicimos el recorrido se llama “Doñana Ecuestre”, pero creo que es más interesante la empresa “Cooperativa Andaluza Marismas del Rocío” ya que ésta última también visita las dunas y las playas y al mismo precio. Un precio de 26 €/persona, desorbitado desde mi punto de vista, pero que al ser la única manera de poder apreciar el interior del Parque Nacional más grande de España y uno de los espacios naturales más importantes de Europa y si se trata de una sola vez, quizás si merezca la pena.



Video promocional de "Doñana Ecuestre"

Si lo que se quiere disfrutar un poco de playa, además de las urbanas y excelentes playas de arena de La Antilla e Islantilla, os recomendaría la playa virgen de El Asperillo, también llamada “Cuesta Manelli”, a 13 km de Matalascañas dirección Mazagón, en pleno Parque Natural de Doñana. Se tiene que dejar el coche en un aparcamiento junto a la carretera y andar 1200 m a través de un sendero peatonal de madera que va serpenteando entre dunas y pinares.


Cuesta Manelli

Cuando llegas casi al final, desde un acantilado ves una magnífica vista de la playa y descubres que es una zona virgen totalmente aislada de cualquier edificación (a excepción de un pequeño chiringuito), casi desierta y utilizada por numerosos nudistas para poder disfrutar de un día de agua, sol, aire, naturaleza y sobre todo de una tranquilidad con un atardecer rojizo que cae sobre el océano que te relaja y te aleja tanto física como emocionalmente del resto del mundo con unas sensaciones difíciles de encontrar en cualquier otro momento o lugar.

Playa de El Asperillo, desde el acantilado
 
  Atardecer en Doñana
Ya por último, una última recomendación gastronómica: “Cervecería La Sureña”, en el Centro Comercial de Islantilla, en el paseo marítimo, con bebidas a euro y todas las raciones a 5 € en las que incluye gambas frescas de Huelva y jamón ibérico “5 Jotas” de Sánchez Romero Carvajal. Y es que posiblemente sea el jamón más bueno que he comido en mi vida y muy pocas veces uno tiene la ocasión de hartarse de tan excelente delicia.

Un placer para todos los sentidos.