miércoles, 25 de enero de 2012

ESCOCIA día 9 - Jueves: ISLA DE SKYE - OBAN

Hoy era el día en que dejábamos atrás la Isla de Skye, el lugar más maravilloso, atractivo y seductor en el que habíamos estado. Un pedazo de tierra poco habitado cruzado por estrechas carreteras y cubiertas por cielos plomizos que cristaliza en una panorámica de tremenda fuerza visual, evocadora, desolada y romántica. El hechizo de esta isla nos iba a acompañar durante muchos días después, incluso hoy a veces todavía recordamos con extraña añoranza ese paisaje suntuoso agujereado por numerosos lagos, donde la isla entera parece asediada por las aguas del océano.
Isla de Skye
Nos levantamos cuando el sol todavía no había podido ser ocultado por la niebla que durante toda la mañana nos iba a acompañar.
 
Montes Cuillin, en Skye
Abandonamos “Six Willows” con el detalle de nuestros anfitriones de despertarse todavía de noche para hacernos un desayuno para llevar y ofrecernos una calurosa despedida,... qué lástima que la casa no estuviera a la altura de sus dueños. Estábamos a más de 4 horas de distancia de nuestra próxima parada y no queríamos llegar muy tarde para poder asistir a una de las tradiciones más atrayentes que cada año se celebran por todo el país.

A las dos horas de camino y después de haber dejado atrás la Isla de Skye, la cadena montañosa de Glen Shiel con sus five sisters, conocidas por parecer cinco cumbres hermanas y dejar, como no, varios lagos a cual más espectacular, nos paramos gracias a los numerosos de coches aparcados en el arcén de la carretera A87, cerca de Loch Loyne, junto a un extraño bosque de piedras amontonadas, unas sobre otras, formando un conjunto más que misterioso. Una especie de santuario que por respeto a los que lo habían colocado no tocamos ni una sola piedra ya que algunas de ellas guardaban bajo su cobijo mensajes escritos en pequeños pedazos de papel. El día anterior junto a Duntulm Castle pudimos ver algunos pequeños montículos similares a éstos. Todos los que estábamos allí no sabíamos el origen o la razón de tan singular disposición y cuyo búsqueda para encontrar alguna respuesta en la red ha sido totalmente infructuosa.

Junto a Loch Loyne
Continuamos sin demorarnos mucho pero sin poder pasar por alto una obligada parada junto a Loch Garry, donde las aguas serenas del lago reflejaban como un cristal los pinos y la niebla de esta mañana tan hermosa.

Loch Garry
Poco después de cruzar Invergarry, abandonando la A87 para coger la A82, tuvimos la suerte de cruzamos con el puente giratorio Laggan Swing Bridge en funcionamiento, que cruza el Canal de Caledonia y que es la unión de los lagos Lochy y Oich. Este punto dista 12 kilómetros escasos de Fort Augustus, el pueblo donde acaba el Lago Ness y que sus corrientes continúan por el canal de Caledonia hasta aquí.
En nuestro camino atravesamos Fort William, una de las ciudades más importantes de la zona, y antes de mediodía pero después de lo que teníamos pensado, ya que empleamos 6 horas para recorrer 350 km, aparcamos en nuestro destino, Oban, en el condado de Argyll, al este de Escocia.

Antes incluso de dejar nuestro equipaje en nuestro nuevo Bed and Breakfast nos dirigimos al lugar donde se celebraban los "Juegos Tradicionales de las Tierras Altas", que cada año se convocan en varias ciudades de las Highlands.
Estos juegos son una combinación de eventos culturales, deportivos y sociales con un carácter inequívocamente festivo. Los Highland Games se celebran en un recinto cerrado al aire libre y durante toda la jornada. Se llevan a cabo danzas tradicionales, concurso de gaiteros, pruebas atléticas con todo el público que quiera apuntarse, exhibiciones de ganado autóctono y numerosas pruebas de fuerza y destreza como la lanzamiento de piedra o el tira de soga. Destacar el lanzamiento de poste, que es uno de los juegos más antiguos y probablemente de los más espectaculares: una prueba extrema de fuerza, equilibrio, sincronización y destreza. Se basa en intentar voltear un tronco de árbol que puede pesar hasta 50 kg y una longitud aproximada de 5 metros.

Highlands Games, en Oban
Te puedes entretener en una zona recreativa con puestos típicos de feria, de juegos para niños y casetas ambulantes de artesanía, alimentación, ropa y complementos. También hay una feria comercial donde se pueden degustar gratuitamente los alimentos de la tierra, doy fe de lo bueno que están todas las variedades de salmón escocés. Un día entero para pasar en familia o amigos y donde los lugareños se engalanan con sus mejores trajes. Se notaba cuales éramos los turistas, ya que éramos los únicos que no llevábamos la representativa falda escocesa. Mi recato y mi vergüenza al mirar me impidió poder comprobar si es cierto que los hombres no lleven ropa interior, como es tradición, debajo del kilt.




Ya por la tarde, nos encaminamos para dar un paseo por el puerto de la villa. Oban es una distribución de palacetes y pequeñas casitas típicas que miran el atardecer sobre el mar, ya que es la puerta de muchas islas, principalmente de la de Mull.

Oban
Un tranquilo municipio de algo más de 8000 habitantes pero que es una de las urbes más grandes de los alrededores y que creció en torno al refugio de la bahía que lo abraza y al comercio por mar de la antigua destilería, que aprovechando los intensos aromas marinos procedentes de las Hébridas es actualmente una de las más importantes de Escocia.
El lugar donde íbamos a cenar lo encontramos espontáneamente, ya que mientras paseábamos una pareja de turistas extranjeros se ofrecieron a echarnos algunas fotografías con la bahía de fondo. Durante la conversación nos comentaron que la noche anterior ellos habían ido a cenar a la cercana Isla de Kerrera, con una pequeña lancha que te recoge en el muelle y te lleva hasta la isla. Agradeciéndole su propuesta, le hicimos caso más que nada por poder ver Oban desde el mar. Una pequeña embarcación nos recogió, junto a otros pasajeros, para llevarnos a la vecina isla.

Oban, desde la Isla de Kerrera
Kerrera es un pequeño islote deshabitado que se encuentra a kilómetro y medio de distancia y en el que solamente hay algunas edificaciones diseminada y un pequeño puerto deportivo, Oban Marina, que es donde se encuentra el pequeño restaurante “Waypoint Bar & Grill” donde íbamos a cenar con unas vistas inéditas, Oban como telón de fondo del fiordo Lorn.El suelo y techo de madera, las cortinas de lona para aislar un poco del frío en vez de paredes y la cercanía al mar, hacían una fusión auténtica y típicamente marinera. Una cocina basada principalmente en el marisco y los pescados, de hecho Oban es una de las capitales gastronómicas en los frutos del mar. Allí, junto a la luz de las velas y el olor salobre del mar, probé la cerveza del lugar, la “Oban Bay Beer” y quizás el bocado más exquisito de todas las vacaciones: unas ostras con queso gratinadas que todavía salivo cada vez que me acuerdo de ellas, sinceramente, pocas veces he probado algo igual. Todo esto sin desmerecer a los macarrones con mejillones y salsa de queso y el salmón a la plancha con ensalada que comimos. Supongo que hicimos que en estos días bajara la cantidad de salmón en las aguas escocesas, pero su calidad y sabor lo merecía.

Ya de noche, en el último barco del día, volvimos a Oban para irnos a dormir la que sería nuestra penúltima noche en tierras escocesas con la sensación que haber aprovechado al máximo las horas de luz... y la oscuridad de la noche de este día, ya que incluso antes de que amaneciera como ya bien entrada la noche nosotros estábamos viviendo Escocia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario